miércoles, 1 de octubre de 2014

Aromas de Tailandia. El lujo de una ciudad interminable

 

Nueva jornada tailandesa con la mente puesta en hacer algunas compras, alguna visita turística y seguir deleitando a nuestros paladares con la gastronomía local. Empezamos un caluroso día con una callejera y ardiente sopa de verduras y gambas que nos hace escarpar alguna placentera lagrimita. A nuestro alrededor unas cuantas mesitas a pie de acera llenas de oriundos del lugar y una de esas cocinas medio improvisadas que recrean nuestra mirada con el rápido dominio de unos cacharros en continuo movimiento. Y una vez más, todos esos olores.


Tiempo de conocer esos famosos grandes almacenes. Unos, enormes centros del lujo. Brillo, gente guapa y precios altos. Otros, gigantes edificios que esconden marcas que no son y en los que el regateo es un runrún constante. Divertida y consumista mañana que abandonamos por un plato de fideos con cerdo y unas verduras salteadas, justo antes de dirigirnos entre un sol de justicia a por un poco de cultura. La casa de Jim Thompson nos encandila con sus detalles del buen vivir en el centro de una salva urbana. Húmedo oasis bajo la atenta mirada de los espíritus de la mala o la buena suerte


Con la tarde se acerca uno de los momentos de Bangkok, ciudad interminable en la que no nos llega el tiempo para exprimir todo su jugo. Las espectaculares vistas desde la State Tower. Uno de los edificios más altos del país con sus 68 plantas y los 247 que lo contemplan y desde el que se puede observar el sin fin de una ciudad que nunca acaba. Un vistazo primero desde Sirocco, un bar y restaurante donde se agolpan los turistas y que abandonamos para tomar una relajada copa en otro de sus locales, Breeze. 


Delicioso Martini oriental a base de lima y lichi en su preciosa barra de madera y con un servicio de altura que nos deja la miel en los labios de degustar una cena en tan sobrecogedor escenario. El trago perfecto antes de la consabida tormenta vespertina y de nuestra cena que nos llevará a otro de los grandes de la ciudad. Una de esas veladas que emociona los recuerdos y que relataremos con detenimiento la próxima semana. Nahm.

martes, 30 de septiembre de 2014

Píldoras de placer: el ruso de la tía Amalia



Hoy nuestra píldora de placer se queda nuestra casa de San Sebastián, en la de los Martínez de Artola. Cuna de fantásticas cocineras, de esas que no salen en los papeles, pero que hacen las delicias de todo el que las rodea. Y es que hace pocos días pudimos disfrutar de sus delicatesen. Bocados sublimes como la jugosísima merluza rebozada de la tía Chiqui o el pastel ruso de la tía Amalia. Con un bizcocho de almendras casi etéreo y relleno de una exquisita crema de yemas. Una receta digna de las mejores confiterías que prometemos heredar para que nunca se quede en el olvido.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Restaurante Alejandro. Cálida cocina con vistas a la tierra y al mar




Hace años lo teníamos en nuestros pensamientos, pero la poca frecuencia con la que visitamos el sureste de la Península no nos lo había puesto a tiro. Al fin el pasado verano surgió una oportunidad de ir a Almería y no cabía duda. Debíamos y queríamos visitarlo. Y no defraudó. Cocina de la tierra, sincera y con memoria. Una experiencia arropada por la familiar calidez que se siente desde que cruzas la puerta y cada uno de los presentes se vuelca porque te sientas como en casa. Entrañable disfrute en Alejandro.


El restaurante se encuentra situado en el paseo principal de la localidad costera de Roquetas de Mar brillando entre los muchos establecimientos para turistas que pueblan la zona. El local es un reflejo de lo que luego nos encontraremos en el plato, sencillo, actual y acogedor. Al fondo la cocina vista es siempre un detalle que agradecen los curiosos y comilones ojos de los que amamos la gastronomía. En la carta dos menús. El corto, compuesto por aperitivo, tres entrantes, pescado, carne y postre; o el Gran Menú Degustación, más largo, que incluye varios platos de marisco y al que nos lanzamos sin dudar. 


Comenzamos con una copa de la siempre estupenda manzanilla Rey Fernando de Castilla, con una serie de gustosos aperitivos. Sandwich de camarón, bombón de gorgonzola con arenque y oloroso y salmorejo con regañás. Detallista abreboca durante el que elegimos el vino que nos acompañará durante la cena. Finalmente será un María Casanovas Brut de Brut que forma parte de una selección no muy larga pero con buenas y originales referencias, a precios ajustadísimos. 


Los primeros se abren con un perfecto tartar de atún. Buen producto bien tratado. Le siguen las zamburiñas con aceite de albahaca, acompañadas de unos brotes con crujiente de jamón y vinagreta con tomates secos que contrastan con el dulzor del molusco. Muy correcto el pulpo en finas y tiernas rodajas, con pimentón y un puré de patata ahumada. Elegantes espinacas esparragás con unas fantásticas gambas blancas y un intenso fondo marino.


Llega uno de los platos de la noche: las Migas de mi abuela, gamba roja y caldo quemao. Magnífica pieza con su cabeza, apenas templada y con unos sabrosos acompañantes. Continuamos con unos fantásticos choquitos con jugo de pimientos asados. Sustituimos el pescado del menú por los que nos cuentan son unos salmonetes recién capturados y en su mejor momento. Gran acierto. Nos sirven los lomos con unos higos frescos plenos de sabor y un fondo de ajoblanco y lo pasamos de lo lindo. 


Terminamos la parte salada con un tierno y gustoso cochinillo confitado con puré de orejones y frutos secos. Ideal sencillez. De postre un agradable y nada pesado baba al ron con salsa de chocolate, y como remate helado de haba tonka seguido de unos delicados petit fours. Esmero, cariño y una arte culinario de fondo tan real como querido.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Curry verde de pollo



Recién llegados de nuestro viaje por Tailandia la influencia de su espectacular cocina se está dejando sentir en nuestros fogones, así que es muy probable que en los próximos días traigamos a esta sección varias de estas recetas. Empezamos por una de las más clásicas y más fáciles, un curry verde con leche de coco y el pollo como ingrediente principal. La pasta de curry es fácil de encontrar en los supermercados orientales, aunque si os animáis siempre podéis hacerla en casa. La berenjena y la albahaca tailandesas son más complicadas de encontrar. Podéis sustituirlas por las de aquí o poneros en contacto con @puroverdeverde o @thefruitsofthew que os echarán una mano con los ingredientes más exóticos.

Ingredientes 4 personas: 3 cucharadas de aceite neutro, 2 cucharadas de curry verde, 400 gr. de pollo troceado, 200 gr. de berenjenas tailandesas, 400 ml. de leche de coco, 1 cucharada de salsa de pescado, 1 cucharada de azúcar moreno, 50 gr. de albahaca tailandesa y un chile rojo.

Ponemos el aceite a fuego medio y cuando esté caliente echamos la pasta de curry y salteamos un par de minutos. Doramos el pollo e incorporamos la mitad de la leche de coco y hervimos durante tres minutos. Añadimos el resto de la leche de coco, la salsa de pescado y el azúcar y cuando vuelva el hervor introducimos la berenjena troceada. Cocemos cinco minutos más, añadimos la albahaca y el chile en rodajas y servimos con arroz blanco.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Píldoras de placer: los desayunos de Yokaloka



Hace ya más de un año de nuestra visita a Japón y aún echamos de menos sus desayunos calientes y nutritivos. Sopas, fideos o incluso sushi, pero por encima de todos el más auténtico y austero. Suerte que en el madrileño Mercado de Antón Martín, en la barra de Yokaloka ofrecen una versión muy auténtica todos los días por poco más de cuatro euros. Sopa de miso, ciruela fermentada, kombu cocido, nabo encurtido, natto, un huevo de codorniz crudo y todo el arroz que quieras. Un rápido fugaz viaje imaginario al país nipón que no podemos evitar practicar de vez en cuando.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Aromas de Tailandia. Gusto callejero




Primer amanecer en Bangkok con la avidez de devorar la ciudad, pero nos contentamos y mucho con las exuberantes frutas que encontramos en cada calle, en cada rincón. Gustos conocidos de intensidades amplificadas que nos dan la vitalidad para abordar el obligado tiempo de turisteo. Templos, palacios, Budas… hasta llegar al famoso barrio de los mochileros donde echamos un rápido vistazo antes de huir a velocidad de tuc tuc hacia el barrio chino. Fiesta para los sentidos que se llenan una vez más de los aromas únicos de una ciudad toda sabor.


Vapores de cocinas improvisadas entre callejones repletos de gente comprando, vendiendo o paseando. Mercados aquí y allá con los productos más sorprendentes que nos hacen añorar una cocina donde experimentar con ellos. Visiones que despiertan los estómagos que buscan donde parar. Un puestecillo callejero con una amabilísima cocinera y una sola mesita es más que suficiente para comer una deliciosa sopa de fideos de arroz con verduras, tofu y bolas de pescado por el irrisorio precio de menos de un euro. El cielo regalado. 


Con el hambre aplacada podemos seguir recreándonos entre todo tipo de pescados secos, verduras frescas o encurtidas, dulces buñuelos o apetitosos dim sum, antes de un poco de sosiego y la noche con su inexcusable cena. Agradable paseo entre cariñosos gatos y enormes lagartos por el curiosamente ordenado parque Lumphini, y paso de refilón por el archiconocido y oscuro Patpong. 


Vamos ahora a Sukhumvit Soi 38, una vía conocida por sus buenas viandas hechas al momento. Brochetas de mil ingredientes, aromáticos currys o atractivos frutos del mar haciéndose al calor de las brasas. Nos quedamos finalmente en un puesto situado en un agradable rincón donde nos sirven arroz frito con marisco y pasta ancha de arroz con pollo. Sabrosa y picante gloria. Un vistazo a otra de las zonas rojas de la ciudad, Soi Cowboy, y vuelta al necesario descanso para hacer frente a una nueva jornada que nos traerá mucho más.

martes, 23 de septiembre de 2014

Píldoras de placer: los hojaldres de Guarromán



Todo el que haya viajado más de una vez al sur por la A-4 es más que fácil que haya parado en Guarromán, población de peculiar nombre perteneciente a la provincia de Jaén, que entre otras cosas es conocida por sus dulces. Hay varias pastelerías especializadas, pero todas ellas hacen principalmente dos tipos: Alemanes y Bayonesas. Los Alemanes intercalan láminas de hojaldre, crema y bizcocho, mientras que las Bayonesas son sólo hojaldre, y generalmente, cabello de ángel. Y para los más innovadores los hay de otros sabores como chocolate o manzana. En cualquier caso deliciosas chucherías que bien merecen una parada si se pasa por la zona.